La Habana, agosto de 2004. María viaja a Cuba para formarse en la compañía de Laura Alonso — hija de Alicia Alonso, la legendaria prima ballerina assoluta, y del maestro Fernando Alonso. Días de barra al amanecer, ensayos en salas con la pintura desconchada y esa manera cubana de entender la danza: rigor absoluto y alegría absoluta, a la vez.
De aquel verano quedan lo aprendido, una fotografía junto a los maestros — que está en esta galería — y una noche imborrable: La Sílfide, en tutú romántico blanco, sobre el escenario del Gran Teatro de La Habana.
















